El problema en planta
Mandar a tu cuadrilla de mecánicos con la grasera manual a re-engrasar decenas de rodamientos cada semana es peligroso, caro y poco práctico en zonas de difícil acceso. Para colmo, la lubricación manual siempre termina en dos extremos catastróficos: o le meten grasa de más y revientan los sellos del balero, o se les olvida lubricar y el rodamiento se amarra por lubricación insuficiente, provocando un paro imprevisto y una avería costosa.



